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La restauración

La restauración del Teatro Romano de Cartagena ha sido objeto de un proceso de reflexión encaminado a definir en primer lugar la función y uso final del monumento, pues dependiendo de su uso debía plantearse el patrón a seguir desde el punto de vista de la restauración. Teniendo en cuenta los antecedentes más recientes en cuanto a la recuperación de espacios teatrales de la antigüedad y el reto que suponía la restauración de nuestro edificio a inicios del siglo XXI, ha primado en esta reflexión la recuperación del teatro, dentro de un proyecto integral, como un monumento visitable que se devuelve a la sociedad para su contemplación y disfrute en si mismo, y como transmisor de las señas de identidad de la Cartagena romana.

Con estos objetivos se ha seguido como criterio básico:

1- El de reponer con obra nueva en aquellos puntos donde los restos del teatro habían desaparecido por completo, con el objeto de perfilar las líneas maestras del edificio sin alterar la lectura histórica que ha llegado de él, haciendo incidencia especialmente en la delimitación del edificio respecto al espacio urbano colindante.
2- Consolidar aquellas otras zonas donde, los restos, en variable grado de conservación se habían mantenido.
3- Anastilosis parcial, orientada a la reposición de los accesos para garantizar la visita y recorridos en el interior del edificio, así como la restitución parcial de la fachada escénica encaminada a una mejor compresión del monumento y al disfrute de la exposición de los elementos arquitectónicos que la componen.

Estos criterios están vinculados a:

A. Reversibilidad. Se han tomado las medidas necesarias que aseguran que la obra nueva sea perfectamente desmontable sin ningún tipo de perjuicio para la obra original. Con ese objetivo se ha separado la obra nueva de la original mediante un entramado de tiras de fibra geotextil que permita aislar lo suficiente ambas como para permitir un hipotético desmontaje.

B. Minimización del impacto material. Empleando materiales lo más afines a los originales, y reproduciendo de la manera más aproximada las técnicas empleadas en la construcción del edificio. Básicamente se ha empleado un mortero de cal, con arena lavada de río en una proporción de uno a uno, realizándose pruebas de color que permitan la mayor aproximación posible al original. En el mortero se emplearán andesitas, calizas y filitas de la roca disgregada, que son las empleadas en la obra originalmente. Así como empleando en cantería materiales pétreos de características similares a los empleados en la antigüedad.

En los trabajos de restauración han participado distintos profesionales; arquitectos, arqueólogos, restauradores y una gran variedad de oficios, además debemos destacar el carácter interdisciplinar de todas las decisiones.

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